Auto-sublimación

Lo dijo primero un mamerto del cual no recuerdo el nombre.

 

Si usted está aquí leyendo esta babosada, que bien se disponga, yo no pienso callar porque usted está allá al otro lado del PC, si no lo hago con mis amigos, mucho menos con usted, querido desconocido.

Una de esas tantas mañanas en que sentado en la oficina pensaba como me la pillaría para sortear otro día laboral ínterin oía uno de esos programas de la mañana de público juvenil, por otro lado prendía mi PC y me preguntaba que desayunaría hoy, así, como muchos emprenden otro día en el difuso mundo laboral.

Y me reprendía, por qué escucho esta mierda, unos pendejos auto-justificándose, auto-alabándose, esto que un sociólogos y psicoanalistas llamaba la auto-sublimación, eso sí, con ese pringoso brillo que solo se permite el jetset criollo.

¡sos grande! Sos lo máximo! La más linda! La más sexy! (he visto mejores personas en la cotidianidad) Y los sinónimos que a usted se le ocurran, entretanto nuestra endémica e ignorante bola de adolescentes se tragan todo el cuento enterito, la mierda que le quieren meter hasta el fondo, medios (Caracol, RCN) y así otra generación de jóvenes de culo al basurero. Perdonara usted mi lenguaje poco educado y recatado, pero se lo advertí al inicio (como mi falta de ortografía) hoy quería hacer rima con mi vocabulario de chusma pues la ocasión amerita.

Y así mejor cortemos esto, pero cuidado mi querido desconocido, atento que le meten mierda por liebre, las cosa no ha cambiado, espejos por oro, como hace más de 500 años bien sabían hacer los españoles a los aborígenes, nuestros antepasados tenían disculpa, pero usted no, individuo postmoderno.

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