Necesidad

Harapos

Hace algunos días viendo como mi sobrino jugaba con una vecinita de la misma edad  (un año), bueno, si a eso se le puede llamar juego, dejémoslo en diversión infantil, de esa exploratoria nacida de goce al descubrir algo en cada segundo de la vida (lástima que eso solo pasa en la primera infancia), y centre la mirada en las pequeñas prendas de ropa y los jugueticos que tenían en su pequeñas y torpes manos,  miraba detalladamente, ropita (mas bien trapitos chiquitos) no se confunda, una linda ropa para bebes asequible para familias de clase media, humildes como los juguetes con los que jugaban.

Ropa común como cualquier otra, aquella que la joven pareja se puede sacar de su bolsillo. Objetos hechos de telas, hilos, plástico y piezas de metal, nada de otro mundo, cosas sencillas de bebe, como los juguetes hechos con plástico y algo mal pintados (pero lindos), y a esta altura se estará preguntando porqué el suscrito le habla de estos temas.

La razón no es extraña o espiritual, seguiré, ínterin observaba estos detalles entre mis manos tenía una revista de estas del JETSET criollo, en ella un artículo mostraba bebes fashion (ya todo “tiene que estar fashion” o eso dicen los medios fruto del consumismo desbocado), en las páginas lindos BEBES posaban con hermosas prendas de vestir, que nada tienen que envidiarle a la ropa de nosotros los más viejos; faldas, gabanes, chaquetas, sombreros, zapatos, et cetera, todos finamente confecionados, hacían quedar a las sencillas prendas que llevaban mi sobrino y la vecinita como harapos sucios.

Observaba ambas perspectivas, cavilaba y volvía a mirar, y me preguntaba ¿Quién dice que está bien y que no?, no es el consumidor, no es la industria, es la necesidad, pero esta son creadas por las industrias con medios como el que en ese instante tenía en  mis manos;  las revistas, la TV, el cine, entre otros. Siendo sincero pensé que mi sobrino y la vecinita se verían muy lindos en esa ropa del Jetset , pero también estoy seguro de otra cosa, los objetos  no son solo con lo que están hechos o el motivo con las que se hicieron, hay otros a mi juicio, es un halo que rodea a todos los  objetos, una energía especial que los rodea, es el trabajo con la que la joven pareja pago por el artículo, es el cariño que nace cuando se compró (o regala) para esa persona, y más importante, ese humilde objeto se convierte en un contenedor de recuerdos, recuerdos que afloraran en la mente cuando agarras con tus manos esa cosa y sientas su peso, el olor, la textura.

No quiero pasar como persona que manipula desde la emotividad o los sentimientos, solo quiero decir que da igual si nos ponemos harapos o Prendas de diseñador, da lo mismo después que nos sentimos cómodos con nosotros mismo, hablo de la comodidad que da el hacer las cosas bien, hacerlas al derecho, hacerlas con el mismo cariño que le tienes a la persona a quien se lo regalas, y no mediada por el precio del objeto.

Un objeto no vale por su precio si no por el cariño que le tengas a su uso y lo que te recuerde al cogerlo.

 

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