La piedra que quebró el baso

El frabulloso día

Le iba a comentar a usted, uno de mis escasos lectores otro asunto, pero a fuerza de lo vivido le comentaré lo siguiente.

Caminaba yo desprevenido y algo apresurado, saliendo de mi barrio caí en cuenta de dos cosas: la primera era que todavía tenía las uñas pintadas con tiza pastel (pues hace un rato pintaba), la segunda que el deportivo Cali jugaba con algún equipo que ni me moleste en saber (y este fue mi error, no mirar que el partido era aquí, en Cali), ínterin me limpiaba las uñas se me cruzaban en la cabezas pensamientos  cotidianos, que me indicaban como llegar rápido a donde debía (una reunión con los amigos), entretanto me cubría mis pasos con ojos atentos y rápidos, no quería , más bien, a quién le gusta ser robado por un par de energúmenos con el ego inflado por un trozo de metal {una navaja, o la lámina como la llaman ellos},  iba tarde así que agilice mi paso.

Ya dentro del articulado (específicamente la lenta tortuga que llaman T31) el tiempo se me hizo eterno, pero más eterno se me hizo cuando caí en cuenta en mi ensimismamiento de tres cosas: la primera era que se subía un incha del nacional {o panaderos como los suelen llamar} que se sentaba al lado de mí puesto, la segunda  era que en la parte posterior del articulado estaban inchas del deportivo Cali (de la escoria) y la tercera era que estábamos a dos estaciones de llegar al estación del estadio, donde ahora mismo los inchas del deportivo Cali se encontraban.

El incha del Nacional se sentó apacible con su llamativa camisa de su equipo, los del Cali no desperdiciaron ni un segundo para lanzarle palabras poco agradables (ya se imaginara usted mi estimado lector a que me refiero), entre tanto seguía saliendo diarrea en forma de palabras de esa prole, faltaban 5 cuadras para llegar a la estación, los pasajeros se inquietaban por la frases bonitas de los inchas caleños, faltaban 4 cuadras y los inchas se acercaban más al incha del Nacional, 2 cuadras y pode ver la triste realidad colombiana.

Un pandemonio, el caos hecho carne enardecida, drogada y furibunda, compuesta de inchas del deportivo Cali, escupiendo piedras, palos y amenazas a cuanta persona o policía se le atravesaba, el ESMAD respondía con bolillo y gases lacrimógenos, las personas corrían como conejos buscando refugio de las bestias, los negocias se cerraban temerosos, y el articulado en donde viajaba junto a unas 80 personas más era sometido a una lluvia de piedras (y no me pregunten de dónde sacan piedras en plena quinta), las mujeres chillaban y lloraban, una en especial se aferraba de mi brazo, los hombres miraban con preocupación, dos bebes de brazo lloraban desconsoladamente, TRAS, TANNN, PASSS, TRAS, TRAN, sonaba una  y otra vez las piedras que impactaban contra el MIO, algunas personas contenía a los inchas caleños dentro del articulado para que no le hicieran vejámenes al paisa, una señora grita a este último que se quitara la camisa, el conductor le presto su chaqueta para que se cubriese.

Una señora pedía calma a los inchas caleños pues dos bebes y niños estaban dentro del vehículo, uno de estos sujetos respondió que le importaba una mierda los bebes o los niños, el conductor logro avanzar, y siguiendo la lógica no paro en la estación del estadio, pues estaba atestada de inchas caleños y llevaba un incha del deportivo Nacional, no quería tener un muerto en su conciencia. Los caleños gritan que parara en la estación con atornilladores y navajas en mano, pero este hizo caso omiso,

Se detuvo el articulado en la siguiente estación, los caleños se bajaron {y gracias a Dios que no tuvieron las suficientes neuronas para impedir que cerraran las puertas  y a la vez llamar a otros inchas caleños}. Cuando nos bajamos por orden del conductor en la estación Unidad deportiva, el pobre articulador era despojos, y me vi reflejado en uno de los ventanales quebrado del articulado, mi imagen fragmentada como la mima realidad nacional, como el ventanal, roto y desbalijado, sin posibilidad de reformarse, y se preguntara usted porque digo lo último, lo digo porque cuando uno oye a un salvaje de estos decir que le importa una mierda los bebes y niños, no puedo evitar pensar que estamos jodidos.

 

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La cueva de la ignorancia

Formatos

Nefasto, nefasto es llegar a clase de 7:30 de la mañana y que te la hallan cancelado por Dropbox, por Dios santísimo, quien mira el verraco Dropbox todos los días, pero no tenía tiempo para ponerme a hacer berrinche cual desocupado, diligente me encamine a donde mi asesor de proyecto de grado, le pedí un texto para el trabajo de grado y me puse a estudiarlo en la cueva, esa que llaman salas 1 en el sótano, un lugar cutre pero que la mayoría busca huyéndole al cálido de Santiago de Cali.

Me senté resignado en la atestada sala, 15 minutos conté desde que presioné el botón de la P.C hasta que prendiera, por poco y el aparatejo suplica que le dé manivela, en fin, dejando las quejas de lado empecé a leerme el PDF, un libro que trata el tema de la narración gráfica. Al rato una conocida se me arrimo por detrás, el sonido puntilludo de sus botines me advirtió de lejos, si era ella, una conocida (y esa risita tan típica de ella medio burlona), ¬¬¬―heyyy, Felipe, que haces viendo muñequitos (y ese tono cuando pronuncia muñequitos), que pereza eso, vamos a la cafeto, (eran las 8am) daleee ―pronuncio ella haciendo lo que más les gusta, hacerse notar. Le dije que no podía, que estaba en lo del proyecto, y que no eran muñequitos, era un libro sobre la narración gráfica.
Celular en mano se sentó a mi lado, y de paso empujo a la chica de al lado disimuladamente (siguiendo con su parsimonia), ―¿que son esos dibujitos? ―decía.

―no son mamarrachitos, son, unnnn, ¿sabes la diferencia entre el cine, el teatro, un texto escrito (que ahora, usted dentro de mis escasos lectores lee), la radio, las series de tv? ―le pregunte, o algo muy parecido a esto.
Me dijo que, bueno más bien les resumiré, me decía que el cine era el más chévere, que las historias escritas la aburrían, y ya se harán la idea del teatro, tv y la radio. Le respondí que no había tal diferencia, pues todos son lo mismo, ella hizo un puchero y dejó de teclear en su Blackberry (sonido fastidioso), seguí con mi respuesta medio pedagógica. Si flaca, es lo mismo, son solo formatos, unos más económicos que otros, pero en fin la misma pendejada, con el único fin en este caso de contar cosas, historias.

Ponía atención a la pantalla, (ya había metido su celular en el bolso, cosa atípica, pues parece una prótesis de su mano), sí, es solo eso, en otros países la narración gráfica está al nivel de los libros, incluso por experiencia puedo decir que requiere de mayor pericia y tiempo que un escrito, ella hacia caras (como las mías), ¿sabías que en nuestro bello país este tipo de material era hasta hace poco puesto al nivel de las revistas pornográficas?, pues ves, así está el prejuicio en Colombia contra este tipo de material , pero en otros países sacan películas y series que triunfan de eso que llamaba “muñequitos” (si se la pillaron andaba en el papel medio cansón de impartir conocimiento a ella, la buna acción del día jaja) ¿entonces si alguien quiere contar algo divertido, algo de moda lo pude hacer por esta forma? ―algo así pregunto, le dije que claro, que sin ella saberlo podría encontrar una historia que la hiciera delirar, ahí entre lo que ella llamaba “muñequitos”. No les mentiré, no me aguante y le pregunte por su gusto y le receté una N.V (novela gráfica) que a mi sorpresa metió dentro de su Blackberry con ánimo renovado.
Los formatos a mi modo de ver vienen siendo como una especie de suerte de prejuicios, prejuicios que no permiten ver que es lo que hay realmente adentro.

Pdta: a pedido de algunos lectores les quedo debiendo una ilustración personalizada para el blog, porque para los que no saben, esa que esta allá arriba, {no es mía}.