La mejor cola

El pijo en alquitrán.

 

Ojala estuviéramos hablando de la mejor cola, que entre otros se premia aquí en la ciudad de Cali, <<a propósito ni es culpa de los inocentes caleños, no, la culpa es de los griegos, por allá en la antigua Grecia, cerca del siglo V, ¡y si!, tenía nombre propio “las fiestas Calipigias” en honor a Afrodita (Venus), donde se coronaba a la mujer con la cola más bella>> .

Pero no estoy hablando de los glúteos, estoy comentando de las eternas filas de pago en los bancos en temporadas navideñas, (ya ven porque decía que preferiría hablar del concurso de la mejor cola que  pararme a hacer  una fila en esta temporada). Inocente yo partía a realizarle un pago a mi padre, en un banco en donde nunca hay fila. Pero a mi tormento que esta vez no fue así. Me adentre a el centro comercial y la vi, a la enorme cola, y con paciencia me forme.

A los pocos segundo se fueron formando otra personas atrás de mi, y he de decir un la verdad, al no tener nada en que ocuparme, me puse a escuchar a la gente (cosa que hago como un Visio, pues uno nunca sabe de dónde le venga una buena idea), dos afro descendientes ya viejos y dos blancos hablaban ínterin la fila se movía literalmente a paso de tortuga (y eso es un alago), contaban de Buenaventura, pero de la vieja Buenaventura, del puerto en los años 60, de cómo funcionaba todo a pulso de los cargueros, sin maquinas, y despectivamente hablaban mal de las maquinas, pues no es un secreto que han quitado trabajo a las personas.

Contaban sobre el parque de los palomos, en donde los jubilados se sientan a ver pasar el tiempo, cosa que según veo también va a desaparecer, cómo va la cosa en unas décadas no va a quedar jubilado con estas políticas posmodernas que no deja jubilar a nadie.

―Ve, hay que cosa, ¡se mueve más un pijo en alquitrán que esta fila! ―dijo el afro descendiente menos viejo al tiempo en que todos se echaron a reír.

Y si era verdad, ya hivamos para la tercera hora ya nada de nada.

Y hablaban de los muchachos, así como nos dicen, comparándolos con su juventud, (que los muchachos de hoy en día se quejan de todo, que no pueden ni con un miserable bulto, que quieren “zapatillas” de 200.000, que quieren celulares de 300.000 pesos, que si no se los das te demandan), y bueno que dijera, cada quien que se dé su idea, pero yo hablo desde el ejemplo.

El ejemplo, tanto se queja el colombiano de la corrupción y generalmente no son capaces de hacer una miserable fila <<corruptos hasta para lo más simple>>. estando a 20 metros de llegar a la entrada, una afro descendiente muy folclórica, parlanchina, fluorescente y entradora se trato de transar al guardia, haciéndose la conocida. A 10 metros de llegar a la entrada intento con la misma argucia, estando yo en la entrada del banco el guardia abrió la puerta y la tipa se coló detrás de mí. Y claro los de afuera que vieron todo le hicieron la bulla justamente, pero el “guardia” se hizo el loco.

Ya estando a puertas de pagar, la sujeta se me trato de meter delante de mi (y cosa que más me enerve es que me irrespeten el turno), y le tire una de esas miradas que bien se disparar. Viendo que con migo no era se puso a pelear con la que estaba atrás mío (que también se había colado) para ver quien seguía después de mi.

Cuando llegaba al cajero, habían pasado 4 horas y media, el malgenio se me notaba, pues no era para menos, mucha gente se había colado y el guardia ni “fu ni fa”, pero no es la acción de colarse, si no la ideología del vivo, de la malicia indígena, la creencia de que el que si me coló en la fila soy más vivo y el que la hace un idiota. Por eso estamos como estamos, corruptos hasta para hacer una simple fila, y así seguiremos, como el pijo en el alquitrán, lentos y atrofiados en hacer que esta país cambie para bien.

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